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domingo, 31 de agosto de 2014

Viernes, 29 de Agosto 2014  

Dan por perdidos los dos primeros satélites de Galileo

Dan por perdidos los dos primeros satélites de Galileo
Los dos primeros satélites operativos del sistema navegación geoespacial europeo Galileo, situados en una órbita errónea, no servirán para el mismo, según el representante francés en el proyecto y presidente del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia, Jean-Yves Le Gall.

Mientras la Agencia Espacial Europea (ESA) se muestra prudente sobre el uso de esos dos aparatos, posicionados el pasado viernes en una órbita errónea y con los que se tiene contacto desde Tierra, Le Gall fue mucho más taxativo al indicar que no servirán para el sistema de navegación vía satélite con el que Europa quiere hacer la competencia al GPS de Estados Unidos.

"No serán recuperables (para la navegación) porque su órbita no es circular como debería haber sido y por lo tanto no están en buena situación en un plano orbital. No podrán, por tanto, servir a la misión Galileo", indicó el exastronauta en una entrevista que hoy publica la revista "Usine Nouvelle".

Le Gall señaló que, sin embargo, Doresa y Milena, el nombre de los dos satélites, podrán servir para "efectuar pruebas de órbita y validar su funcionamiento".

El responsable del centro espacial francés indicó que "las consecuencias" de este error "serán limitadas", aunque puede provocar un retraso en los siguientes envíos de satélites de la constelación Galileo.

Para ello, señaló, es preciso que se conozcan lo antes posible los motivos del error, para poder continuar inmediatamente con el programa de lanzamiento, que prevé uno nuevo en diciembre próximo.

Galileo prevé estar constituido por 24 satélites, de los cuales seis son de repuesto, recordó Le Gall.

A la espera de conocer las primeras conclusiones de la comisión de investigación creada para analizar este error, previstas para el próximo día 8, Le Gall, que durante años presidió el consorcio de lanzaderas espaciales Arianespace, responsable del mismo, emitió sus primeras hipótesis.

"Los más probable es que la disfunción se produjera en el cuarto piso del Soyuz, llamado Fregat, que sitúa los satélites en su órbita definitiva tras dos impulsiones consecutivas. Por un motivo todavía desconocido, el segundo impulso no se dio en la buena dirección", indicó.

Le Gall señaló que el cohete ruso Soyuz no es el culpable del error, sino el sistema Fregat, concebido conjuntamente por rusos y europeos.

Para el presidente del CNES se trata "de un error de producción" que puede estar ligado a los problemas que atraviesa la industria espacial rusa en los últimos años.

"La comisión de investigación debe determinar si se trata de un elemento mal programado o de un equipamiento defectuoso", señaló.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Miércoles, 27 de Agosto 2014

Un experimento convierte en placenteros los recuerdos desagradables

Un experimento convierte en placenteros los recuerdos desagradables

Un experimento en ratones diseñado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) abre la puerta al desarrollo de técnicas para alterar las emociones positivas o negativas asociadas a cada recuerdo sin utilizar sustancias químicas.

Un grupo liderado por el japonés Susumu Tonegawa, Nobel de Medicina en 1987, publica este miércoles en la revista "Nature" los resultados de unas pruebas en las que han logrado que los roedores asocien con emociones placenteras recuerdos creados en situaciones de miedo y, a la inversa, que los momentos agradables se tornen en recuerdos relacionados con el estrés.

Para manipular esas emociones, los científicos estimulan con haces de láser ciertos circuitos neuronales del hipocampo, donde se almacena la información contextual de la memoria -dónde y cuándo sucedió determinado acontecimiento- y de la amígdala, en la que se codifican los sentimientos relacionados con esa información.

"Sabemos que las dos regiones, el hipocampo y la amígdala, están conectadas. Lo que hemos descubierto es que podemos cambiar las asociaciones que unen la memoria contextual con sus correspondientes emociones, de negativo a positivo y a la inversa", explicó Tonegawa en rueda de prensa.

El científico subrayó que la técnica optogenética que han desarrollado para el experimento en ratones -estimulación de las neuronas a través de la luz- permitirá en el futuro iniciar nuevas vías para el tratamiento en humanos de problemas psicológicos como el estrés postraumático y la depresión.

"Ahora podemos acceder al interior del cerebro y manipularlo para cambiar el comportamiento asociado a un recuerdo sin usar medicamentos. No se utiliza ninguna sustancia química. Esto representa una nueva vía para la psicoterapia en el futuro", sostuvo por su parte Roger Redondo, coautor del estudio.

En el experimento, los investigadores ubicaron a ratones macho en un lugar concreto de un cajón con arena y les indujeron a asociar ese punto con emociones positivas, mediante la interacción con hembras, o bien negativas, con descargas eléctricas.

Tras comprobar que los roedores con malas experiencias tendían en adelante a evitar ese lugar y los que habían experimentado placer se sentían cómodos en él, los científicos sometieron a los animales a la situación emocional contraria, al tiempo que activaban con láser las zonas de la memoria con la información de contexto original.

Comprobaron que el antiguo recuerdo había quedado relacionado con la nueva carga emocional, ya fuera positiva o negativa.

Los ratones que habían recibido descargas eléctricas en primer lugar sentían ahora menos temor hacia la caja de arena donde se había formado ese recuerdo, mientras que los que habían interactuado con una hembra ya no se mostraban cómodos en ese lugar e intentaban huir.

La maleabilidad de la memoria es bien conocida por los psicoterapeutas clínicos, que tratan de aprovechar esa propiedad para modificar comportamientos, si bien hasta ahora no se conocía al detalle los mecanismos neuronales que permiten modificar el valor emocional de los recuerdos.

viernes, 22 de agosto de 2014

Cuando parecía que ya nada podía alterar la historia convencional de las gafas y su forma de corregir las deficiencias de la vista; cuando los problemas para ver, justo en un mundo cada vez más plagado y dependiente de estímulos visuales, quedaban fuera de la agenda tecnológica, dos sorprendentes inventos que apuntan en dicha dirección aparecen en pocos días.
Por un lado, la Universidad de Oxford y el Real Instituto Nacional de Ciegos (RNIB) del Reino Unido, han creado unas gafas inteligentes que permitirán ver obstáculos y caras a personas con visión limitada. Según señala la institución, este producto podría estar a la venta en 2016. Estas gafas, resultantes de un proyecto que ha recibido una beca de Google de más de 600.000 euros, y que podrán cambiar la vida de mucha gente, se componen de una cámara de vídeo montada en el marco de las gafas, una unidad de procesamiento muy pequeña y un software que proyecta imágenes en las pantallas de los oculares de las gafas. De este modo acercan a los usuarios los objetos que encuentra a su alrededor, perfilando su entorno y las personas que le rodean.
Por otra parte, investigadores del MIT y de la Universidad de California han desarrollado una pantalla que corrige automáticamente los defectos de visión, prescindiendo por completo de lentes. Con esta técnica se pueden desarrollar pantallas de GPS para conductores con hipermetropía, o personalizar dispositivos electrónicos de lectura. La idea, tal como la exponen sus creadores, se basa en un cambio de enfoque para resolver el problema: en lugar de poner los anteojos sobre el cuerpo del usuario, los ubica en la pantalla. Si bien no resuelve los problemas oculares en todos sus aspectos, mejora sensiblemente la relación visual con el mundo digital. 



19 de Agosto de 2014
Tormenta Solar Inminente
Hace pocos días, un grupo de científicos demostró lo cerca que estuvo la Tierra de ser golpeada por una tormenta solar de efectos devastadores en el año 2012. Si bien esa afirmación, de por sí, tiene el poder de generar terror, cabe preguntarse, en el mismo contexto de actividad solar, qué probabilidades hay de que otra tormenta de similares características golpee, en el mediano plazo, nuestro planeta. El investigador Ashley Dale, del grupo internacional SolarMAX, tiene su respuesta: “solo es cuestión de tiempo” que una tormenta solar excepcionalmente violenta golpee la Tierra y provoque el colapso total de sus sistemas de comunicación y suministro de electricidad.

El escenario global, si eso sucediera, sería extremadamente complejo: aparte de las consecuencias que cualquiera puede imaginar de inmediato (con lo difícil que se hace la vida con un simple corte de luz momentáneo), hay otras: los sistemas de aguas y alcantarillado se verían afectados, lo que crearía epidemias en las áreas urbanas, con el regreso de enfermedades desaparecidas hace siglos, según explicó Dale a la revista Physics World. Este tipo de suceso solar es, vale recordar, inevitable y, según cálculos de predicción de la NASA, cada 150 años la Tierra se vuelve vulnerable a una supertormenta solar de gran magnitud como la ocurrida en 1859 y que fue bautizada como el Suceso Carrington.


Es decir que la tormenta siguiente a aquella debería haber sucedido hace unos años... o debería suceder en los próximos años ¿Cómo reducir los efectos, entonces? Por un lado, la predicción meteorológico-espacial avanzada. Dale, por su parte, propone que el diseño de satélites y naves espaciales se desarrolle con el objetivo de hacer menos susceptibles de daño los instrumentos de a bordo y que estén mejor protegidos ante aumentos drásticos de la radiación como consecuencia de las tormentas solares.